La Tercera es la Vencida

 


Hoy he sido testigo de un evento asombroso. Lo cierto, es que aún estoy dando vueltas en un tacón cual trompo. Mientras giro asombrado, contra un evento que le pasó por encima a todos los pronósticos, no puedo más que mirar con cierto sabor agridulce el comportamiento de mis connacionales. Parece, que losvenezolanos nunca vamos a aprender que no somos el ombligo del mundo. También es evidente, que cierto sector político de esta sociedad es incapaz de ver más allá del chute de serotonina que les está metiendo el cerebro a raíz de la victoria de Gustavo Petro. Pero, lo que más me activa la hiel en mi pobre hígado es ver a mis colegas cayendo en el mismo juego de siempre.

Sé que el evento es asombroso, porque dado que teníamos a la sociedad colombiana como muy conservadora. Para mí ha sido una sorpresa como Petro se hizo con la victoria, pero no solo eso, sino que los resultaron se supieron en el acto. No pasó más de una hora cuando me entere que se cerraron las mesas de votación y ya todos los medios estaban dando por ganado al candidato del Pacto Histórico.

Ahorita, todo el mundo está opinando. Algunos se están rasgando las vestiduras, otros están celebrando. En el transcurso de los días yo tal vez discuta esta situación con algunos colegas o vecinos. A su vez, explicaré lo que ocurrió a mi familia, y repetiré hasta la saciedad mis argumentos. Trataré desmontar sus miedos y dudas. Como, hasta cierto punto, es mi deber. Al fin y al cabo ¿no me queme las pestañas 10 semestres en la EEPA?

No debería estar opinando, especialmente cuando muchos están vertiendo sus opiniones en la cyber esfera, y destilando veneno. Pero, quiero aprovechar el momento y repetir algunos argumentos. Yo, como persona y profesional estoy satisfecho con la victoria de Petro ¿Por qué? Pues por lo que ya expuse en este artículo. Para mí, que el pueblo colombiano se atreviera a romper con su paradigma preexistente me asombra, estoy viendo como la anaciclosis ocurre, en vivo y directo. Por otro lado, me consuela saber que Colombia no cayó en el juego populista. Vamos, si estamos denunciando el populismo de izquierda, también debemos arremeter contra ese populismo de derecha.

Otro elemento que me alegra, es ver como el descontento del pueblo colombiano es canalizado. Tal vez Petro pueda enfocarlo y sacar a su país adelante. Tal vez ese malestar se disipe en el aire, porque Petro no fue capaz de encauzarlo. O puede ser que se intensifique porque el poder legislativo, donde los partidos tradicionales tienen más presencia, no le permitan a Petro gobernar. Como sea, aquí hay unas fuerzas primigenias que de seguir reprimida le harían daño al cuerpo político.

Aun, siendo sincero, yo no me hago muchas esperanzas —y por eso no tengo miedo y detesto a mis connacionales rasgadores de vestiduras— de que este señor logre un cambio significativo. Ya han hecho presencia varios candidatos como él: AMLO en México, Castillo en Perú, Boric en Chile… ¿Qué han hecho? Nada. Por otro lado, Bolsonaro tampoco logró nada, Lasso mucho menos, parece que se irá con un gran problema. En fin, para mí Petro tiene una gran posibilidad de ser una cosa tibia como AMLO, ni chicha, ni limonada… y es por eso, que aquellos afecto al gobierno no deberían estar celebrando. Porque, si AMLO no pudo cambiar las cosas en México fue, entre otras cosas, por una élite, una sociedad inconforme y porque México no estaba dispuesto a sacrificar sus relación con EEUU por una aparente revolución y por hacer ojitos a los gobiernos de izquierda de la región.

¿Qué pasará con Colombia? Son ilusos los que piensen que las élites socioeconómicas de Colombia y el mismo Petro vayan a sacrificar las relaciones económicas y políticas con EEUU por hacerles ojitos a todos los rojos rojitos de la región. Yo creo —y los eventos reciente me apoyan—, que se marcaran una de Montecristo: “Distancia y Categoría”. Otro factor por el cual no veo a este nuevo gobierno corriendo grandes riesgos es por algo muy sencillo, que ya pasó con AMLO y su referéndum revocatorio, y es que los pueblos en situación de descontento pueden ser muy inconformes. Así que, me temo que si no le ven rápido el queso a la tostada, tal vez se vuelvan contra el mismo Petro.

En síntesis: Petro se puede desinflar y tener la gente en contra. Petro tendrá las manos ocupadas con lo que pasa en Colombia como para preocuparse de Venezuela. Petro seguro hará una Montecristo y mantendrá su distancia del gobierno venezolano, capaz un mero saludo a la bandera y ya. Petro podía seguir la corriente de otros, como Castillo y Boric, y terminar formando un frente que cuestione al gobierno venezolano desde la izquierda, lo que ya sería un golpecito significativo para la moral de estos. Mucho puede pasar… por lo tanto, no queda de otra que esperar y ver.

Valgan estas ideas disparadas a lo loco para concluir que aún es muy pronto para ganar victoria. También es muy temprano para rasgar las vestiduras y decir que toda América Latina se ha ido por el caño.

Eso sí, la victoria de Petro en Colombia me deja un gran aprendizaje: No hay que rendirse, porque la tercera siempre es vencida.

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